¿Tampones? Sí, pero sin miedo: una guía para usarlos con más tranquilidad

Hay cosas que nadie te explica hasta que te toca aprenderlas sola.

A mis 28 años no me había atrevido a usar tampones porque no me sentía segura pensando en si me iba a manchar, si me iba a incomodar, de pronto si iba a sentir que tenía algo adentro todo el tiempo, en cómo sé si lo tengo bien puesto o qué hago si se me queda adentro. Muchas preguntas que dejé para después.

Los tampones pueden ser una opción práctica para vivir la menstruación con un poco más de libertad, especialmente cuando queremos hacer ejercicio, nadar, usar determinada ropa o simplemente olvidarnos por unas horas de que estamos menstruando, pero empezar a usarlos puede sentirse extraño, y está bien.

Primero: ¿cómo debería sentirse un tampón?

La respuesta corta es: si está bien puesto, no debería doler ni sentirse incómodo.

Al principio puede requerir un poco de práctica encontrar el ángulo y la posición que resulten cómodos para ti. No tienes que apresurarte ni “aguantar” el dolor para conseguirlo. Yo por ejemplo, abrí mis piernas estando de pie, bajé un poco mi cintura (como haciendo una sentadilla) y empecé a introducirlo muy lentamente hasta que estuvo en su punto.

Un tip sencillo: si estás muy tensa, puede ser más difícil. Busca un momento en el que tengas privacidad, respira y date tiempo. Y si no funciona a la primera, no pasa nada. Puedes intentarlo otro día o elegir otro producto menstrual.

También puedes probar diferentes tamaños y niveles de absorción hasta encontrar el que mejor se adapte a tu flujo. La recomendación es utilizar la menor absorción que sea suficiente para tu menstruación.

5 cosas que pueden darte más tranquilidad

1. Empieza con el tamaño que necesites, no con el más grande. Más absorción no significa que sea “mejor”. La idea es elegir el que corresponda a tu flujo.

2. Lávate las manos antes y después. Parece obvio, pero es necesario que no se te olvide, ya que estás tocando tu zona íntima y necesitarás ayuda de tus dedos si eres principiante.

3. No tienes que llevarlo puesto todo el día. Los tampones deben cambiarse cada 4 a 7 horas y nunca deberían permanecer puestos durante más de 8 horas.

4. Si duele, no lo ignores. Un poco de extrañeza al principio puede ser normal, pero el dolor persistente, la irritación o cualquier síntoma inusual son razones para quitarlo y consultar con un profesional de salud.

5. Pon una alarma si eres de las que se olvidan. Entre el trabajo, la universidad, una salida con amigas y la vida en general, es fácil perder la noción del tiempo. Una alarma en el celular puede ser un recordatorio sencillo para cambiarlo.

Y sí: existe el síndrome de shock tóxico

Probablemente hayas escuchado historias que hacen que usar un tampón parezca mucho más aterrador de lo que realmente es.

El síndrome de shock tóxico (SST) es una complicación poco frecuente, pero seria, asociada en algunos casos al uso de tampones. Por eso es importante respetar las indicaciones de uso y no dejar un tampón puesto durante más de 7 horas.

Si mientras estás usando un tampón o poco después presentas síntomas como fiebre repentina, vómitos, diarrea, mareos o desmayos, sarpullido o te sientes muy enferma, retíralo y busca atención médica de inmediato. No se trata de tener miedo. Se trata de tener información.

Si no quieres, no tienes que usar tampones

No hay un producto menstrual “correcto”. Hay tampones, toallas, copas, ropa interior menstrual y otras opciones. Puedes usar uno, combinarlos o cambiar de opinión. Lo que te haga sentir cómoda según la actividad que estés realizando, es lo que realmente importa.

La menstruación ya ocupa suficiente espacio en nuestra cabeza como para que además tengamos que sentirnos inseguras por no saberlo todo. Preguntar, probar, equivocarse y encontrar lo que funciona para ti también es parte de conocerte y aprender lo que te gusta o definitivamente, lo que no.

Porque al final, usar un tampón debería darte libertad, no ansiedad.